jueves, 15 de noviembre de 2012

14- N





 Vista general de la manifestación de Madrid en la Plaza de Colón.






Sentirse parte de algo grande, parte de la historia, de algo que trasciende y eleva por encima de los problemas cotidianos. Casi como si pudieras ver el Paseo del Prado desde el aire, una masa de gente entre edificios iluminados. Además estaban las sombras. Las sombras de Atocha y del 11 de marzo, la cercanía con las chicas del Madrid Arena, que en un segundo ya no te parece tan irresponsable y lejano. La posibilidad de morir en esa masa de gente que pelea por lo mismo, con uñas y dientes; pero cómo se cuidan también unos a otros, con la fuerza de pertenecer a ese Más Allá que trasciende.
Luego ver las noticias con el dolor más grande, pero saber que uno estuvo allí, en esa marea de gente.
Y con el anonimato, viene la pérdida de consciencia que supone la falta de aire; gritábamos Hijos de Puta como si no nos oyera nadie… De pronto recordar dónde estás, en Atocha, Madrid, ciudad partida de una rota España, diciendo algo así como Basta. Porque se olvida pronto, si no eres capaz de mirar desde arriba, como es verdad que no podemos, y te imaginas las ambulancias, te imaginas dejarte llevar por la marea humana cálida como si no importara.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Además de Europa

 
 Las bombas estallan en mi pasado. Literalmente. Las bombas estallan en esa ciudad mediterránea que ya no importa a nadie. Recuerdo las ruinas de hace tres veranos, y me imagino que las hacen todavía más pedazos. Pero a quién importa eso cuando están destrozando casas vivas de personas casi en ruinas...


Hace tres veranos, los niños también tenían las letras de la palabra dios atravesada en la garganta, y las madres les guardaban de la sangre detrás de las cortinas negras de la cama-

















 Ruinas en Palmira, Siria
                                                                                               Ruinas en Damasco, Siria-

lunes, 29 de octubre de 2012

CICLO DE CINE: AMÉRICA PROFUNDA

Cuatro maravillosas películas que se desarrollan en el sur de Estados Unidos. Hay más, desde luego. Pero todas estas huelen a polvo  y se percibe tranquilidad y sopor de los pueblos del Wild West. Tienen en común la juventud y la inocencia de los personajes,  la entrada dando bandazos en un mundo adulto. Huelen al asfalto ardiendo en  el que resuena un inglés con acento abotargado y hacen pensar en Fitzgerald,  Faulkner, Flannery O'Connor y en Carson MCullers, por supuesto.Personajes que no se sabe si van o vienen, que se dejan llevar por la inercia de la costumbre, historias de amour fou por encima de todo, que hará que acaben llevándolo todo siempre hasta último término. La locura de los veinte años, carreteras llanas,  los postes del teléfono, el tabaco; Texas, Coca- Cola, las matanzas, Bonny & Clyde, niños jugando en la calle, rifles y la señorita Escarlata; el hogar, la silla eléctrica,Thanksgiving day, Kansas.



MALAS TIERRAS (Terrence Malick, 1973)







 



 LA ÚLTIMA PELÍCULA (Peter Bogdanovich, 1971)



THE SADISTS (James Landis, 1963)












A SANGRE FRÍA (Richard Brooks, 1967)


(...) y se veía por encima de las cosas un resplandor que intentaba filtrarse en todo: en las cabañas de los negros, el automóvil, los refugios del corazón. El Sur cantaba para nosotros; me pregunto si ellos lo recuerdan. Yo lo recuerdo: las caras pálidas y frías, los ojos amorosos y soñolientos, y las voces.
                                                            La última belleza sureña. F. SCOTT FITZGERALD

domingo, 28 de octubre de 2012

UNA HISTORIA DEL DOLOR

 


Melanie Thernstrom rastrea las concepciones arraigadas al dolor desde un punto de vista personal, cultural, y biológico. Desde fragmentos de su propio Diario del dolor, pasando por las vías que van desde la médula al hipotálamo, hasta los cimientos de la concepción judeo-cristiana del dolor, que desembocan en la ensaltación del sufrimiento romántico como forma de fortalecer el epíritu. El dolor como prueba de fe, como rito de paso; la jerarquía del dolor y la forma en que se ha utilizado para sustentar ideologías. Pero también el dolor como algo intrínsecamente humano, funcional y de gran valor evolutivo, que permite  la aparición de la conciencia. 

En el límite extremo de la experiencia humana percibimos solo una especie de silencio.
                                                                                         M. THERNSTROM

viernes, 31 de agosto de 2012

¿ESTÉTICA SIN ÉTICA?

El principal problema del escritor

Tal vez sea  el de evitar la tentación de juntar palabras para hacer una obra. Dijo Claudel que no fueron las palabras las que hicieron la Odisea, si no al revés.

El escritor y sus fantasmas. Ernesto Sábato.







http://filosofiaylibros.files.wordpress.com/2011/06/el-escritor-y-sus-fantasmas.jpg






       El otro día vi una película de cine independiente americano malísima, pero de esas que son en apariencia no lo son tanto, porque están compuestas de buenas imágenes,canciones bonitas, y frases típicas. Como un videoclip, vamos, el tipo de cine intenta provocar a la fuerza un sentimiento.
Ese mismo día leí el fragmento que acabo de copiar del libro- ensayo El escritor y sus fantasmas, de Sábato, sobre el problema de la creación literaria (o, bueno, cualquier tipo de creación). ¿Es válida la estética por sí sola, es decir, algo sólo bonito sin nada más debajo, también es arte? ¿O, al contrario, algo en apariencia sórdido y feo puede producir un sentimiento mucho más estético?


sábado, 4 de agosto de 2012

- Oh, Monelle, ¿pero tú no tenías miedo a las tinieblas?
- Ya no les tengo miedo- dijo.
- Oh, Monelle, ¿pero no tenías miedo al frío, como si fuese la mano de un muerto?
- Ya no tengo miedo al frío- dijo.
- Y estás aquí, completamente sola, siendo una niña, antes solías llorar cuando estabas sola.
- Ya no estoy sola- dijo- porque estoy esperando.
- Oh, Monelle, ¿a quién esperas, durmiendo encogida en este lugar oscuro?
- No lo sé- dijo,- pero espero. Y estoy sola con mi espera.

EL LIBRO DE MONELLE. MARCEL SCHWOB



Gracias a Luna Miguel (lunamiguel.blogspot.com.es) me empeñé en conseguir El libro de Monelle, de Marcel Schwob, que me costó bastante encontrar hasta que hace poco, Demipage lo reeditó con una traducción de la propia Luna. Esta pequeña joyita nace con la muerte de Louise, una prostituta mucho más joven que el autor, que fue el amor de su vida.


                                       Fotografía de Lewis Carroll (Lewis Carroll besando a Alicia)



Destruye, porque toda creación procede de la destrucción (...) Porque toda construcción está hecha de ruinas, y en este mundo no hay nada nuevo excepto las formas. Pero hay que destruir las formas (...) Construye tú mismo tu casa y quémala tú mismo. No dejes escombros detrás de ti, que cada cual se sirva de sus propias ruinas. No construyas jamás en la noche pasada. Deja que tus edificios escapen a la deriva.