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sábado, 27 de septiembre de 2014

MARGUERITE DURAS Y EL ALCOHOL

Beber no es obligatoriamente querer morir, no. Pero, uno no puede beber sin pensar que se mata. Vivir con el alcohol es vivir con la muerte al alcance de la mano. Lo que impide que uno se mate cuando está loco de la embriaguez alcohólica, es la idea de que, una vez muerto, no beberá más.  

El alcohol (texto perteneciente a "La vida material"), de Marguerite Duras. 


jueves, 28 de agosto de 2014




En el lugar del hijo



una costra menstrual- espermática



File:039- Clarence H. White, c, 1905.jpg

Fotografía de Clarence H White

viernes, 16 de mayo de 2014

La espera del hijo







Es entre la cadera y los costados, en el sitio al que se da el nombre de flanco, donde ha ocurrido. En este sitio escondido, muy blando, que no recubre ni huesos ni músculos, sino órganos delicados. Ha brotado una flor. Que me mata.

Cuadernos de la guerra, Marguerite DURAS

miércoles, 4 de diciembre de 2013

MÁS MAX

Hay distintas calidades de oscuridad, tienen distintas edades, igual que los estratos geológicos. Está la oscuridad porosa y ligera que antecede al sueño y que absorbe los rumores interiores y las palabras del cuerpo, al igual que una esponja el agua. Está la oscuridad del cine, que se desliza por cuerdas de luz y al final danza entre luces y sombras en una pantalla con acompañamiento musical. Y hay una oscuridad que no contiene nada, seca y dura como el carbón, que es la que está al final del pasillo por el que uno pasa después de haber inhalado cloroformo.

MAX BLECHER. La guarida iluminada.(Diario de sanatorio)



Fotografía: Graciela Iturbide

miércoles, 22 de mayo de 2013

CLARICE LISPECTOR, POETA



Qué gran descubrimiento. Y pensar que hasta ahora no había leído nada de Clarice Lispector... A continuación, unos fragmentos de su ¿novela? Agua Viva:

Estoy llena de acacias que se balancean, amarillas

*


cuento los instantes que gotean y son de sangre densa.

*

las hojas aplastadas me recuerdan el suelo de la infancia.

*

Me siento mareada como quien va a nacer.

*

El erotismo propio de lo que está vivo está disperso en el aire.

*

Brillo nítida. No tengo hambre ni sed; soy.

*

No haber nacido animal es mi secreta nostalgia.

*

¿No ves que esto es como el nacimiento de un hijo? Duele. El dolor es la vida exacerbada. El proceso duele. 

*

¿Dios es una forma de ser?

*

Soy poco a poco. Mi historia es vivir. Y no tengo miedo del fracaso. Aunque el fracaso me aniquile quiero la gloria de caer.

*

Morir debe ser una muda explosión interna. El cuerpo ya no soporta ser cuerpo. ¿Y si morir tuviese el sabor de la comida cuando se tiene mucha hambre? 

domingo, 10 de marzo de 2013

Jardines de Kensigton




Un deseo infantil, el deseo de mi padre: desaparecer de golpe antes que irse esfumando de a poco. Negarse a envejecer entendiendo la juventud eterna como una bendición sin darse cuenta de que, en las más viejas y respetables leyendas, los dioses suelen castigar a los hombres con la maldición de la eterna juventud.

RODRIGO FRESÁN

miércoles, 6 de marzo de 2013



GRAAL



Respiración oscura de la vulva.



En su latir latía el pez del légamo

y yo latía en ti.
                          Me respiraste
en tu vacío lleno
y yo latía en ti y en ti latían
la vulva, el verbo, el vértigo y el centro.




(VALENTE)

lunes, 4 de marzo de 2013

De la ineficacia del lenguaje después de Auswitch

Del mismo modo que nuestra hambre no es la sensación de quien ha perdido una comida, así nuestro modo de tener frío exigiría un nombre particular. Decimos "hambre", decimos"cansancio", "miedo" y "dolor", decimos "invierno", y son otras cosas. Son palabras libres, creadas y empleadas por hombres libres que vivían, gozando y sufriendo, en sus casas. Si el Lager hubiese durado más, un nuevo lenguaje áspero habría nacido; y se siente necesidad de él para explicar lo que es trabajar todo el día al viento, bajo cero, no llevando encima más que la camisa, los calzoncillos, la chaqueta y unos calzones de tela, y, en el cuerpo, debilidad y hambre y conciencia del fin que se acerca.

PRIMO LEVI . Si esto es un hombre.



martes, 12 de febrero de 2013

Memorias de una Viuda, JOYCE CAROL OATES





- Una viuda se siente obligada a hablar de su marido, a pronunciar su nombre lo más a menudo posible, por el terror de que se pierda.

- Las acciones de una viuda pueden definirse como alternativas racionales o irracionales al suicidio.

- Aunque siente ansiedad cuando está sola, sueña con estar sola; la casa vacía le resulta aterradora, pero cuando está lejos de ella, sueña con volver.

- Como viuda, se queda reducida a un mundo de cosas.

- La viuda va a descubrir que pasa mucho tiempo esperando en lugares públicos.

- Consejo para la viuda: no creas que la pena es pura, solemne, austera y elevada; esto no es la Misa de Réquiem de Mozart (...)
Piensa en grava que hace daño al andar sobre ella. Piensa en espejos sucios de aseos públicos (...)

- Una viuda es alguien que comete errores.

martes, 27 de noviembre de 2012

ESCRIBIR

 




La soledad no se encuentra, se hace. La soledad se hace sola. Yo la hice. Porque decidí que era allí donde debía estar sola, donde estaría sola para escribir libros. Sucedió así. Estaba sola en casa. Me encerré en ella, también tenía miedo, claro. Y luego la amé. La casa, esta casa, se convirtió en la casa de la escritura. Mis libros salen de esta casa. También de esta luz, del jardín. De esta luz reflejada del estanque. He necesitado veinte años para escribir lo que acabo de decir.

                                                                                       Escribir, Marguerite DURAS


domingo, 18 de noviembre de 2012

MICRORRELATO



EL ENFERMO, Alfonso Sastre

No comprendo este nuevo síntoma de mi enfermedad. He perdido por completo la vista y tengo asfixiante sensación de estar encerrado.
No sé cuántas horas (o días) habré estado sin sentido.
Lo último que recuerdo es el brillo de una lamparilla y un rumor de sollozos en el cuarto. 
Ahora quisiera decir a todos que he vuelto en mí; pero he perdido, aparte del habla, también todo movimiento salvo el del brazo derecho, que, al moverme, tropieza con algo que debe ser la pared de la habitación pero que, por causa de la perturbación de la sensibilidad que sufro, a mí me parece como una tabla. También experimento extrañas sensaciones, como un perfume de flores que parece ascender desde mis pies. Son penosos fenómenos que, evidentemente, confirman la gravedad de mi estado.  

viernes, 16 de noviembre de 2012

Encuentro con Ana Gorría



Ana Gorría habla de Emily Dickinson y no solo su poesía hace pensar en ella. Parece su hermana que hubiera regresado y hubiera aparecido en Madrid, siglo veintiuno. No pretende gustar, ni vender, no tiene necesidad de maquillaje y ropa vistosa: tiene su poesía como carta de presentación y como toda excusa. Su palidez y sus ojos negros le bastan, igual que un mito decimonónico, que confirma la regla de que los buenos poetas son melancólicos.
Ana se transforma leyendo Araña, el poemario cuidadosamente encuadernado, riguroso y límpido, como su poesía, que da en el blanco preciso. El otro día en clase hablábamos del concepto de punctum de Roland Barthes. Pues bien: Ana me ha punzado. Como si, después de saturarse la cabeza de información y lectura a lo largo del día, de repente encontrara una luz, y cobraran sentido todos los silencios, los espacios, las pausas.
Mientras Ana lee en voz alta me pregunto por su melancolía, por la languidez de su habla, y esas sombras bajo los párpados. Podría parecer que se pierde en más oscuridad, en pozos más hondos, pero a mí me parece que destella luz, proyectos y mucha vida. Que, como dice la cita de Blade Runner en su poema Tela de araña, La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo.
 
 



De su poemario Araña (El Gaviero Ediciones, 2005):

ARIADNA OLVIDA EL MAR

El rostro reclinó. Desde la orilla
todo era paz. Olor. Inmensidades.

Verdades concedidas al espacio,
suavemente oscilando entre las ramas.

Aspiró el aire frío que se abría
como un sol de papel en sus pulmones.

Saber del mar su luz, su pasadizo.

Atrás dejar la sal. Volver a casa.



BEMOL

Con los ojos clavados en el techo,
ignorar
        por qué pesan los párpados,
cuánto tiempo perdido
y cómo despertar de la parálisis.