martes, 3 de mayo de 2011

Diarios, de Alejandra Pizarnik

   En enero del año pasado compré una edición de Lumen de los diarios de Alejandra Pizarnik y, a lo largo de este año, me lo he ido leyendo. ¿Qué por qué he tardado tanto, que si me ha aburrido? Todo lo contrario; no quería que se acabara porque sabía lo que iba a ocurrir al final. Así que lo he ido leyendo muy despacio, una o dos páginas al mes, siempre descansando en la mesilla, por si acaso. Ayer finalmente lo acabé: lo último a lo que se refiere en su diario es, como no, a la escritura.
   En efecto, creo que se puede decir que ella marcó un hito en la literatura,que creó su propio lenguaje. Pero consagrarse por entero a la escritura tiene un precio muy alto.



                                                                                                                                   
                                                                                                         
                                                                                                                                    


Resulta un poco triste comprobar que, a lo largo de su vida, visto de fuera el transcurrir de sus años, no se refiere apenas al amor o a sus vivencias.Sólo hablaba de lo que estaba leyendo y lo que pensaba escribir, si acaso de su sufrimiento, pero "no me sirve para que me quieran" escribe ella, constantemente.
 

domingo, 1 de mayo de 2011




    Hace unos días terminé de leer la biografía de Virginia Woolf escrita por Quentin Bell, su sobrino, el hijo de su hermana Vanessa. Es un libro que toda persona que esté interesada en intentar acercarse más a VW debería leer, aunque probablemente nunca lleguemos a hacernos una idea más que aproximada de este complejo personaje que fue, pero a lo largo de sus 600 páginas, una persona muy cercana a ella nos la acerca de una manera certera y muy respetuosa, sin hacer suposiciones ni tratar de hacer más literatura sobre su vida. Antes de leerla, Virginia siempre se me aparecía como una mujer atormentada, desgraciada e infeliz, débil y muy enferma. Ahora, puedo decir que mi visión estaba muy lejos de la realidad porque, aunque es cierto que tuvo una infancia dificil( muerte temprana de unos padres que adoraba, abusos por parte de su hermanastro...), una adolescencia tímida y rezagada y una sexualidad nada bien definida (se dice que era bastante frígida y, como todo el mundo sabe, la atraían las mujeres, aunque nunca mantuvo una relación sexual con ninguna), además de la grave enfermedad mental que padecía- se cree que era maníaco depresiva-, esto, en conjunto,forjó en ella una personalidad que, aunque no depresiva, al menos potencialmete enfermiza. Esto hacía que, ante cualquier circunstancia adversa, Virginia se desplomara, especialmente cuando se trataba de algún aspecto tocante a sus novelas, las críticas, y la posible pérdida de su talento.
     Pero, habiendo leído su biografía, desde el momento antes de que naciera hasta su suicidio en el río Ouse, yo diría que Virginia Woolf tuvo una vida feliz, una rutina férrea en la que incluía trabajo en sus novelas y otros pequeños placeres, como fumar habanos, charlar con Leonard y trabajar en la imprenta, dar paseos opr los alrededores con sus perros-le encantaba pasear-, y las visitas de amigos, aunque no se diría que fuera una persona excesivamente sociable.
    Y, en lo que respecta a la creencia de su caracter enfermizo y pasivo, no, terminantemente eso no es cierto: era una persona activa, que en ocasiones se comprometió con asuntos de política, que criticaba ferozmente aquello que odiaba, una persona apasionada que no se sumergía en la enfermedad cuando esta la atacaba, sino que guardaba reposo a fin de reponerse lo antes posible para volver a escribir.